"LA JIRAFA QUE COMPRENDIÓ QUE TODO ES RELATIVO".
Hace muchos tiempo, en un país lejano, vivía una Jirafa de estatura regular pero tan descuidada que una vez se salió de la selva y se perdió.
Desorientada como siempre, se puso a caminar a tontas y a locas de aquí para allá, y por más que se agachaba para encontrar el camino no lo encontraba.
Así, deambulando, llegó a un desfiladero donde en ese momento tenía lugar una gran batalla.
A pesar de que las bajas eran cuantiosas por ambos bandos, ninguno estaba dispuesto a ceder un milímetro de terreno.
Los generales arengaban a sus tropas con las espadas en alto, al mismo tiempo que la nieve se teñía de púrpura con la sangre de los heridos.
Entre el humo y el estrépito de los cañones se veía desplomarse a los muertos de uno y otro ejército, con tiempo apenas para encomendar su alma al diablo; pero los sobrevivientes continuaban disparando con entusiasmos hasta que a ellos también les tocaba y caían con un gesto estúpido pero que en su caída consideraban que la Historia iba recoger como heroico, pues morían por defender su bandera; y efectivamente la Historia recogía esos gesto como heroicos, tanto la Historia que recogía los gestos del uno, con la que recogía los gestos del otra, ya que cada lado escribía su propia historia; así, Wellington era un héroe para los ingleses y Napoleón era un heroe para los franceses.
A toda esto, la Jirafa caminando, hasta que llegó a una parte del desfiladero en que estaba montado un enorme Cañón, que en ese preciso instante hizo un dispara exactamente unos veinte centímetros arriba de su cabeza, más o menos.
Al ver pasar la bala tan cerca, y mientras seguía con las vista su trayectoria la Jirafa pensó:
Que bueno que no soy tan alta, pues mi cuello midiera treinta centímetros más esa bala me habría volado la cabeza; o bien, que bueno que esta parte del desfiladero en que está el Cañón no es tan baja, pues si midiera treinta centímetros menos la bala también me habría volado la cabeza. Ahora comprendo que todo es relativo".
(Del libro "La oveja negra y otras fábulas"; Autor: Augusto Monterroso (Guatemala))
2 comentarios:
Algo me decía que ya lo había visto en algún lado.
Hasta luego.
copiando ideas, na' que ver po, na' que ver.
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